 Yatay Poñi en un campo de pastura natural. |
Es Monumento Natural Provincial en Misiones desde el 2004, pero en Corrientes, retrocede frente al avance de la forestación. Sólo habita en estas dos provincias y restringida a los suelos más drenados del norte.
Mercedes, Corrientes 6 de agosto de 2008
La poco conocida Yatay Poñí (Butia paraguayensis) retrocede frente a las modificaciones del ambiente en el que vive.
Es una pequeña palmera muy parecida a la yatay, que se diferencia de ésta, fácilmente por su tamaño. La Yatay poñí florece y fructifica casi a nivel del suelo, y rara vez supera los 2 metros de altura.
Se la encuentra en suelos muy drenados, que de tan arenosos, generan condiciones de aridez pese a los más de 1500 mm de precipitaciones anuales. Comparte su hábitat con el espartillo, que es un pasto de ambientes semiaridos, muy frecuente en La Pampa, San Luis y Santiago del Estero.
El hecho de que su distribución original no era muy extensa (sur de Misiones y norte de Corrientes), el reemplazo del ambiente en el que habita por forestaciones, la pone en una situación muy crítica.
Por su pequeño tamaño, los lugares donde hay individuos de poca altura parecen campos llenos de cardos en vez de un verdadero palmar, y esto permite que se elimine con simples labores mecánicas sin que siquiera se note la pérdida.
En las restringidas áreas donde se las ve, es localmente abundante, con lo que muchos pobladores ignoran el valor que tienen esos palmarcitos para la conservación.
Para verla, basta con prestar atención en los alrededores de la ciudad de Ituzaingó, pero vale la pena cruzar desde allí a Reserva Provincial Isla de Apipé Grande, donde se protege un palmar bellísimo.
LA LEGISLACION PUEDE PROTEGERLA
En la provincia de Misiones, fue declarada Monumento Natural Provincial, lo que le da marco legal a la protección de las poquísimas palmeras que quedaron luego del fuerte reemplazo que sufrieron por la forestación. Esta iniciativa misionera del año 2004 debiera ser emulada por los legisladores correntinos antes de que sea tarde. Recordemos que el estado nacional subvenciona con el reintegro del 100% de las inversiones hechas en forestación, lo que podría significar que nuestros impuestos paguen la desaparición del paisaje del palmar de yatay, tanto de la grande como de la enana.
LAS VACAS Y EL PALMAR
Pese a que las vacas comen sus órganos reproductivos antes de que maduren las semillas y a que se abusa del fuego para aprovechar el rebrote tierno del espartillo, la ganadería en estos yataypoñizales parece ser la mejor alternativa para su conservación, y de hecho es la actividad que ocupa este ecosistema desde hace más de dos siglos.
UNA BELLA PLANTA DE JARDÍN
La yatay poñí se adapta perfectamente a jardines soleados y no encharcables, e incluso puede cultivarse en macetas. Se pueden sembrar sus semillas en suelo arenoso para multiplicarla.
ÁREAS PROTEGIDAS
En la Argentina existen dos parques nacionales que protegen a la otra palmera yatay. La alta. Estos son Mburucuyá y el Palmar de Colón; pero ninguno contiene a esta subespecie enana. La protección en manos privadas en la estancia San Alonso o San Juan Poriahú (donde constituye una atracción para el turismo) y en Apipé son insuficientes debido a las pequeñas extensiones que ocupan.
El futuro de la yatay poñí está en nuestras manos. Aun estamos a tiempo de evitar su desaparición bajo la sombra de extensos y ordenados pinares.